septiembre 25, 2010

NO TODAS LAS MUÑECAS

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El nivel de esclavitud se vislumbra en las muñecas. En éstas sólo debería figurar una ramificación vertical de venas sinuosas, de movimientos radiales, de un verde que entusiasme. Tal vez una hidrografía local nerviosa. O una familia de áspides en miniatura que, si se cruzan entre ellas, se atraviesan antes que mudar la piel. Pero, si el cruce se produce con señales horizontales rojas o moradas y envolventes, hablamos de ataduras, esposas, grilletes, dolor de la lavanda. Cuando las muñecas están vendadas, alguien ha estado pensando seriamente en bañeras. El nivel de libertad se vislumbra, también, en las muñecas. Hay quien no lleva reloj ni pulseras y duerme al raso sobre colchones de ramas. 

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