septiembre 10, 2016

POR TODOS LOS INCENDIOS

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Una enorme nube gris está anunciando otro incendio
sobre el paraje natural que se libró hace años
de la mano de hoguera de esta especie maldita
a la que pertenezco.

Todo lo que vivió y no supo huir es humo ahora.

Se oye el crujir del viento avivando otro foco,
caen lágrimas de fuego de los árboles
y el arroyo se transforma en un río de cadáveres
bajo la sombra de un enorme hongo gris ceniza.

Con el anochecer tiñéndonos de rojo,
hay personas que siguen al auxilio del monte
y las hélices quebrantan la quietud de la noche
reduciendo las llamas con su cariño acuático.

El aire huele a virutas de inocencia quemada

porque hay quien mata por dinero, por placer, por descuido.
Pero hay quien arde también al apagar desastres
eligiendo la vida como última opción,
aunque sea ajena.

Esto es de lo que hablo cuando digo te quiero,
de aprender a cuidarte a la vez que a mi centro
para no necesitar salvarte nunca de mí
ni de la ceguera emocional que nos corrompe.

Por eso te elijo a ti,
mi amor,
mi hogar,
mi tierra:

porque sabes a verdad mientras curas incendios.



Nuria Barea
la [nueva] libreta azul

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